sábado, 25 de abril de 2009

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y LOS PROBLEMAS DE RECONSTRUCCIÓN

La Primera Guerra Mundial (1914-1919) marcó el final y el inicio del s.XX. La economía de finales de siglo caracterizada por el predominio Europeo se diluyó junto con el sistema de pagos tradicional a inicios del s.XX, dando lugar a EUA a convertirse en la primera potencia mundial. Las causas de la guerra fueron tanto políticas como económicas, pero fue el aumento de la producción y sobretodo el de la tecnología los que provocaron una lucha por los mercados mundiales y por tanto, las tensiones entre los diferentes países. El enfrentamiento principal se produjo cuando los productos alemanes sustituyeron a la anterior potencia inglesa. Las continuas tensiones dieron lugar a la formación de los dos grupos que entraron en conflicto: Alemania, Austro hungría y Italia (Triple Alianza) y Francia, UK y Rusia (Triple Entente). Fue el asesinato del heredero del Imperio Austrohúngaro por un serbio lo que hizo estallar la I Guerra Mundial el 28 de julio de 1914, tras el ultimátum que el Imperio hizo a Serbia. El desarrollo y la duración de la guerra fue inesperado; estaban convencidos que duraría poco por las innovaciones logradas y a diferencia de la II Guerra Mundial, el matar o el morir por la patria estaba bien visto. Fue la primer guerra industrial, Alemania puso en movimiento sus submarinos, Inglaterra su flota, también entraron en escena carros de combate, gases, la aviación... Además, la fotografía hundió la moralidad europea y alimentó una rebelión en los países. Los problemas económicos derivados de la guerra fueron dos: la financiación y el abastecimiento. El segundo fue la principal preocupación; ya que durante la guerra sólo se producía para ella. Más aún fue la movilización social cuando la población masculina fue retenida y se inició el trabajo femenino (organizaciones obreras, voto femenino). La paz supuso el reconocimiento de la entrada de EUA en la política y en la economía europea; ya que sin ayuda exterior no hubiera sido viable ni el fin ni la recuperación de la guerra. Como hechos importantes, destacan los 14 puntos de Wilson (1918), pero entre ellos 2 semillas importantes fueron: "Todas las nacionalidades que compartan una cultura y una lengua deberían considerarse Estados" y " La cohesión y la cooperación es necesaria para salir de la guerra". Fue después de la I Guerra Mundial que se crea la Sociedad de Naciones, se considera el diálogo un recurso para solucionar conflictos, se apoya la democracia...
Por otra parte, los años veinte de posguerra se caracterizarán por padecer crisis hiperinflacionarias, monetarias, problemas de endeudamiento... durante la primera mitad y de recuperación (cumbre), durante la segunda mitad hasta el crack del 29. La guerra duró cuatro años y sus costes fueron incalculables. La cantidad de muertos e incapacitados fue brutal, el país más perjudicado fue Rusia, pero el problema era que los muertos formaban parte del sector de población más productivo. Las zonas más dañadas fueron los campos de batallas y los territorios ocupados como el norte de Francia y Bélgica. Alemania perdió sobretodo activos exteriores y UK buques. La guerra comportó una caída de la importancia de la economía europea en el conjunto de la economía mundial. El conflicto dejó un gran malestar social pero el principal problema que produjo los desequilibrios, el desorden monetario y las dificultades fue la forma en como se financió la guerra. Saltaron los controles que regulaban el sistema de pagos tradicional; ya que era imposible financiar la guerra manteniendo las reglas del patrón oro. Por tanto, todos los estados suspendieron la convertibilidad de sus billetes y se financiaron a través de impuestos, créditos, préstamos (endeudamiento público), e inyección monetaria. El aumento de la moneda fiduciaria y la restricción de la oferta de mercaderías, a causa de la desarticulación de la industria, provocaron inflación. La incertidumbre sobre el valor de las monedas, la retirada de crédito de EUA y la continua emisión monetaria provocaron problemas monetarios y movimientos especulativos que representaron un obstáculo para la recuperación y para el comercio internacional. Adicionalmente, los problemas territoriales y las humillaciones nacionales también fueron bastante importantes; se impusieron condiciones de paz poco realistas y sin consenso. Aumentaron las unidades aduaneras, se crean nuevos estados (tapones), se rompen rutas de transporte y comunicación...
No obstante, el impacto económico más grave lo sufrió Alemania. Fue el país que en peores condiciones estaba y el que tuvo que pagar mayores imposiciones monetarias. Además, la propuesto europea que las transferencias de las reparaciones tenían que ir relacionadas a la capacidad de pago alemana, fue un factor más de desorden monetario; ya que toda Europa se vio perjudicada ante la incapacidad alemana de hacer frente a sus deudas. El Plan Dawes (1924) propuesto por Inglaterra y EUA dictaminó condiciones más ventajosas, pero no impidió la grave hiperinflación que padeció. Durante la posguerra, Europa padeció crisis hiperinflacionarias; pero la más grave fue la alemana. Alemania era un país que se encontraba limitado y economicamente estrangulado. A pesar de estar terriblemente endeudado, no dejó de emitir dinero para intentar mejorar la situación, pero cuando la inflación se disparó, la baja capacidad de compra interior hizo aumentar los stocks de las empresas, generar desempleo pero el problema era que los sueldos no se podían equilibrar con los precios; por tanto, la inflación acabó reprimiendo aún más la economía alemana.
Sin embargo, después de la guerra, a pesar de las crisis y los desequilibrios que padeció Europa, la idea predominante era volver al patrón oro. La opción británica fue de volver adquirirlo pero con la paridad de antes de la guerra, cosa que produjo deflación y un fuerte malestar social. En cambio, Francia también volvió al patrón oro pero la paridad reflejaba la realidad. En consecuencia, padeció inflación pero a diferencia de otros países, mejoró y recuperó el tejido industrial, incrementaron sus exportaciones y su acumulación de oro.
En definitiva, después de muchos esfuerzos se consiguió volver al patrón oro pero por poco tiempo; ya que no representó ninguna solución para la economía de entre guerras. Toda Europa se encontraba deprimida y necesitaba ayuda exterior, pero el hecho más importante era que todos los países se unieran para que juntos pudieran salir de la crisis. La creación de las Naciones Unidas ha permitido fomentar el diálogo y por tanto, llegar a soluciones aceptables para todos. La globalización mejora la coyuntura económica e incrementa el nivel de vida mundial, por eso si se llegan a acuerdos conjuntamente ante un problema, las dificultades serán menores y antes se podrá reajustar el sistema y volver a impulsar la economía. La difusión de ésta idea entre otras que se plantearon tras la I Guerra Mundial impulsaron la aparición de la Unión Europea. Además, la actual crisis refleja la importancia que todos nos impliquemos para proponer soluciones eficaces y drásticas para salir de la recesión. Las economías tiran unas de otras "teoría de las locomotoras", por tanto, la cohesión y la cooperación permite una antes recuperación.

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