sábado, 25 de abril de 2009

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y LOS PROBLEMAS DE RECONSTRUCCIÓN

La Primera Guerra Mundial (1914-1919) marcó el final y el inicio del s.XX. La economía de finales de siglo caracterizada por el predominio Europeo se diluyó junto con el sistema de pagos tradicional a inicios del s.XX, dando lugar a EUA a convertirse en la primera potencia mundial. Las causas de la guerra fueron tanto políticas como económicas, pero fue el aumento de la producción y sobretodo el de la tecnología los que provocaron una lucha por los mercados mundiales y por tanto, las tensiones entre los diferentes países. El enfrentamiento principal se produjo cuando los productos alemanes sustituyeron a la anterior potencia inglesa. Las continuas tensiones dieron lugar a la formación de los dos grupos que entraron en conflicto: Alemania, Austro hungría y Italia (Triple Alianza) y Francia, UK y Rusia (Triple Entente). Fue el asesinato del heredero del Imperio Austrohúngaro por un serbio lo que hizo estallar la I Guerra Mundial el 28 de julio de 1914, tras el ultimátum que el Imperio hizo a Serbia. El desarrollo y la duración de la guerra fue inesperado; estaban convencidos que duraría poco por las innovaciones logradas y a diferencia de la II Guerra Mundial, el matar o el morir por la patria estaba bien visto. Fue la primer guerra industrial, Alemania puso en movimiento sus submarinos, Inglaterra su flota, también entraron en escena carros de combate, gases, la aviación... Además, la fotografía hundió la moralidad europea y alimentó una rebelión en los países. Los problemas económicos derivados de la guerra fueron dos: la financiación y el abastecimiento. El segundo fue la principal preocupación; ya que durante la guerra sólo se producía para ella. Más aún fue la movilización social cuando la población masculina fue retenida y se inició el trabajo femenino (organizaciones obreras, voto femenino). La paz supuso el reconocimiento de la entrada de EUA en la política y en la economía europea; ya que sin ayuda exterior no hubiera sido viable ni el fin ni la recuperación de la guerra. Como hechos importantes, destacan los 14 puntos de Wilson (1918), pero entre ellos 2 semillas importantes fueron: "Todas las nacionalidades que compartan una cultura y una lengua deberían considerarse Estados" y " La cohesión y la cooperación es necesaria para salir de la guerra". Fue después de la I Guerra Mundial que se crea la Sociedad de Naciones, se considera el diálogo un recurso para solucionar conflictos, se apoya la democracia...
Por otra parte, los años veinte de posguerra se caracterizarán por padecer crisis hiperinflacionarias, monetarias, problemas de endeudamiento... durante la primera mitad y de recuperación (cumbre), durante la segunda mitad hasta el crack del 29. La guerra duró cuatro años y sus costes fueron incalculables. La cantidad de muertos e incapacitados fue brutal, el país más perjudicado fue Rusia, pero el problema era que los muertos formaban parte del sector de población más productivo. Las zonas más dañadas fueron los campos de batallas y los territorios ocupados como el norte de Francia y Bélgica. Alemania perdió sobretodo activos exteriores y UK buques. La guerra comportó una caída de la importancia de la economía europea en el conjunto de la economía mundial. El conflicto dejó un gran malestar social pero el principal problema que produjo los desequilibrios, el desorden monetario y las dificultades fue la forma en como se financió la guerra. Saltaron los controles que regulaban el sistema de pagos tradicional; ya que era imposible financiar la guerra manteniendo las reglas del patrón oro. Por tanto, todos los estados suspendieron la convertibilidad de sus billetes y se financiaron a través de impuestos, créditos, préstamos (endeudamiento público), e inyección monetaria. El aumento de la moneda fiduciaria y la restricción de la oferta de mercaderías, a causa de la desarticulación de la industria, provocaron inflación. La incertidumbre sobre el valor de las monedas, la retirada de crédito de EUA y la continua emisión monetaria provocaron problemas monetarios y movimientos especulativos que representaron un obstáculo para la recuperación y para el comercio internacional. Adicionalmente, los problemas territoriales y las humillaciones nacionales también fueron bastante importantes; se impusieron condiciones de paz poco realistas y sin consenso. Aumentaron las unidades aduaneras, se crean nuevos estados (tapones), se rompen rutas de transporte y comunicación...
No obstante, el impacto económico más grave lo sufrió Alemania. Fue el país que en peores condiciones estaba y el que tuvo que pagar mayores imposiciones monetarias. Además, la propuesto europea que las transferencias de las reparaciones tenían que ir relacionadas a la capacidad de pago alemana, fue un factor más de desorden monetario; ya que toda Europa se vio perjudicada ante la incapacidad alemana de hacer frente a sus deudas. El Plan Dawes (1924) propuesto por Inglaterra y EUA dictaminó condiciones más ventajosas, pero no impidió la grave hiperinflación que padeció. Durante la posguerra, Europa padeció crisis hiperinflacionarias; pero la más grave fue la alemana. Alemania era un país que se encontraba limitado y economicamente estrangulado. A pesar de estar terriblemente endeudado, no dejó de emitir dinero para intentar mejorar la situación, pero cuando la inflación se disparó, la baja capacidad de compra interior hizo aumentar los stocks de las empresas, generar desempleo pero el problema era que los sueldos no se podían equilibrar con los precios; por tanto, la inflación acabó reprimiendo aún más la economía alemana.
Sin embargo, después de la guerra, a pesar de las crisis y los desequilibrios que padeció Europa, la idea predominante era volver al patrón oro. La opción británica fue de volver adquirirlo pero con la paridad de antes de la guerra, cosa que produjo deflación y un fuerte malestar social. En cambio, Francia también volvió al patrón oro pero la paridad reflejaba la realidad. En consecuencia, padeció inflación pero a diferencia de otros países, mejoró y recuperó el tejido industrial, incrementaron sus exportaciones y su acumulación de oro.
En definitiva, después de muchos esfuerzos se consiguió volver al patrón oro pero por poco tiempo; ya que no representó ninguna solución para la economía de entre guerras. Toda Europa se encontraba deprimida y necesitaba ayuda exterior, pero el hecho más importante era que todos los países se unieran para que juntos pudieran salir de la crisis. La creación de las Naciones Unidas ha permitido fomentar el diálogo y por tanto, llegar a soluciones aceptables para todos. La globalización mejora la coyuntura económica e incrementa el nivel de vida mundial, por eso si se llegan a acuerdos conjuntamente ante un problema, las dificultades serán menores y antes se podrá reajustar el sistema y volver a impulsar la economía. La difusión de ésta idea entre otras que se plantearon tras la I Guerra Mundial impulsaron la aparición de la Unión Europea. Además, la actual crisis refleja la importancia que todos nos impliquemos para proponer soluciones eficaces y drásticas para salir de la recesión. Las economías tiran unas de otras "teoría de las locomotoras", por tanto, la cohesión y la cooperación permite una antes recuperación.

domingo, 19 de abril de 2009

EL SISTEMA INTERNACIONAL DE PAGOS EN EL SIGLO XIX: EL PATRÓN ORO

El fuerte incremento de la actividad económica y de los intercambios no hubiera sido posible sin un aumento de la oferta monetaria y de los medios de pago. En el mundo preindustrial dominaba la economía de trueque que ocasionaba "cuellos de botella" y estancaba el comercio. Por tanto, era necesario crear otro sistema de pago: dinero fiduciario. La aparición de esta moneda permitió incrementar la oferta monetaria, pero se debían garantizar ciertas reglas de juego. Era necesario que las monedas fueran convertibles en oro, el banco central debía establecer un valor fijo de conversión en oro de moneda nacional (paridad) y en función de la igualdad se podrían establecer cambios entre las monedas. La moneda fiduciaria podía ser metálica o no (papel, tarjetas de crédito...) y los sistemas con patrón metálico podían ser monometálicos o bimetálicos. No obstante, otra vía para aumentar las reservas de metal era con superávitos comerciales. En los sistemas fiduciarios la unidad monetaria no está definida, por lo que el valor de cada moneda depende de la confianza. Sin embargo, permitió establecer patrones comunes para reducir los costes en los tipos de cambio y dinamizar el comercio.
En el siglo XIX casi todos los países tenían fijada la equivalencia de sus monedas en un patrón bimetálico, pero a partir de 1870 las principales potencias se pasaron al patrón oro, hecho que facilitó la creación y el funcionamiento de un sistema monetario internacional de pagos: patrón oro. El primer país en adoptar el oro como única moneda fue Inglaterra; ya que gozaba del control de oro brasileño portugués. Por tanto, tenía el control y quien quisiera comerciar con Gran Bretaña debía adoptar el patrón oro. Sin embargo, lo más importante no fue que la convertibilidad fuera en oro, sino las ventajas de tener un sistema de cambio fijo. El sistema de paridades fijas en oro tenía dos funciones: lograr la máxima estabilidad de cambios en los mercados de divisas, al evitar la incertidumbre y reducir costes, y mantener la máxima estabilidad de precios interiores, con el propósito de fomentar la globalización económica. Por otra parte, pensadores como David Hume o Adam Smith suponían que un sistema monetario internacional basado en el patrón oro corregiría los desajustes del mercado automáticamente. Los países con déficit comercial perderían oro, que ganarían los países con superávit. Por tanto, al disminuir la oferta monetaria, en los primeros, los precios descenderían y los segundos padecerían inflación. La deflación volvería a aumentar las exportaciones de los primeros y la inflación reduciría la de los segundos; por tanto, sus balanzas comerciales se reajustarían. No obstante, el ajuste pasaría por el tipo de interés en países con la moneda depreciada. Un aumento de la oferta monetaria en esta situación haría descender aún más el valor de la moneda, por eso, el banco central procedería aumentando el tipo de interés encareciendo y reduciendo el crédito de sus clientes. La economía interior se contraería por la reducción en los salarios y otros costes de producción, pero si mejoraba la competitividad internacional de sus exportaciones el sistema se reajustaría con el exterior. De forma similar se procedería si el objetivo fuera incrementar la oferta monetaria. Ante un déficit comercial y riesgo a recesión, el banco central baja el tipo de interés para fomentar el consumo, la inversión y para reajustar el sistema con un aumento de las exportaciones. La política de los bancos centrales es la del gobierno y por tanto, implica confianza en el sector privado y que los bancos se coordinen entre ellos. En definitiva, el patrón oro fue un intento de estandarización y estabilidad que dependía del liderazgo británico y moriría con él. Al iniciarse la I Guerra Mundial, todos los países con un tipo de cambio fijo se vieron perjudicados. Uno de los inconvenientes de este tipo de cambio es que en épocas de crisis no se puede emitir libremente dinero para superarla. Una solución alternativa es aumentar las exportaciones para que el estado tenga más ingresos y pueda invertir para que se equilibre la situación. Actualmente, este problema se refleja en Europa al no poderse emitir libremente dinero para mejorar la situación de crisis. En cambio, países como EUA o España, que no adoptó el patrón oro, tienen la posibilidad de afrontar mejor la recesión al poder incrementar la oferta monetaria sin restricciones. Por tanto, a veces es necesario saber salir de la disciplina para poder tomar decisiones necesarias para salir de las crisis. Cambiar o saltarse las reglamentaciones en determinadas situaciones puede ser eficaz para reducir la gravedad del asunto; ya que en la actual crisis se requieren políticas y reformas estrictas con una mayor implicación por parte de todos para la salir de la recesión.

domingo, 5 de abril de 2009

EL SURGIMIENTO DE LA ECONOMÍA INTERNACIONAL

En esta etapa se presentan ciertos cambios en el movimiento de mercancías, deslocalización del factor trabajo y mobilización de capital. En primer lugar, el comercio mundial padece una importante evolución; su ritmo de crecimiento creció más que la producción. La etapa de mayor crecimiento fue la de 1840-1870. Durante estos años el comercio movía el mundo con sectores punteros como los pesados. El principal inconveniente, es que el coste de transporte de estos productos, al ser muy pesados y con un escaso valor unitario, era elevado. No obstante, el ritmo de crecimiento de este periodo parece más alto porque se parte de niveles más bajos.
En relación a la distribución geográfica del comercio mundial, el predominio lo tenía Europa, concretamente Inglaterra; ya que era el primer exportador de manufacturas de algodón y de maquinaria. Los países que concentraban un mayor comercio mundial eran Alemania, Francia y Rusia. Sin embargo, EUA apenas dispuntó en esta época por su lento crecimiento y Japón destacó en el comercio interasiático.
La composición del comercio mundial hasta el S.XIX era el intercambio de manufacturas por alimentos y materias primas; pero a partir del 1870, los países desarrollados pasaron a consumir menos productos alimenticios y más minerales. Además, el % de demanda textil bajó a favor de la de productos metálicos y maquinaría.
Por otra parte, la evolución también requería cambios organizativos y técnicos para aumentar el valor de la producción y reducir la incertidumbre y los costes de transporte. La solución era mejorar e invertir en comunicación. Se llevaron a cabo técnicas como la homogeniación del sistema de medición entre los países líderes, se mejoró en el sistema de correos y telégrafos, hubo medidas para controlar las enfermedades tropicales (vacunas) y se crearon en 1883 oficinas de patentes y marcas que garantizaban la protección intelectual.
En relación a la política comercial de esta etapa, conviven dos políticas: el librecambismo y el proteccionismo. La primera fue la que tuvo menos importancia, pero la más defendida por los argumentadores ingleses. El librecambio era la política que mejor se adaptaba a su desarrollo económico. Sólo se aplicó y fue aceptada en las décadas 60 y 70 y por los países que se estaban industrializando. Una de las maneras legales que se utilizaron para implantar el librecambio fue el "Tratado de Chevalier" entre Francia e Inglaterra. En cambio, por la coyuntura mundial del momento y una crisis se adoptó otra vez por el proteccionismo. Era la política económica que dominaba a escala mundial a causa de las grandes desigualdades entre países y por ser la idónea para aquellos países que empezaban a adoptar por tecnología.
Sin embargo, no es menos importante en esta etapa de crecimiento los efectos que ocasiona el flujo del factor trabajo gracias a los movimientos de la población. La magnitud de emigrantes fue brutal; el continente más emigrador fue Europa (44M) y el país Inglaterra, principalmente por las consecuencias de la revolución agraria. La procedencia de los emigrantes europeos fue muy densa y los lugares de destino fueron EUA, Argentina, Canadá, Sur África...
Los motivos pueden ser de push (motivos de crisis) o de pull, pero las causas pueden ser políticas, religiosas (judíos) u económicas (desempleo agrario e industrial, disyuntiva entre salarios y niveles de vida, obstáculos para acceder a la propiedad, mejora en los transportes y comunicaciones...
Como consecuencias, encontramos las sociales y las económicas. La emigración liberó presión demográfica a territorios que estaban padeciendo una transición con una fuerte natalidad e ingresos, rompe lazos familiares y crea grupos ó clubs de personas de un mismo país de origen en el país donde residen. Además, economicamente, las divisas aportaron un gran crecimiento al país de destino pero los salarios se vieron congelados en los países de origen. No hubo un estado social que impidiera esta emigración; alguna de las causas fue la inexistencia de un estado de bienestar y la creación de casas "workhouses".
Por otra parte, el desarrollo desigual de la industrialización puso en marcha el movimiento internacional de capital. El volumen de flujo de capital fue de 4000 M de libras esterlinas y las causas fueron la urbanización, la industrialización, y las grandes plantaciones. En 1914 el capital inmovilizado procedía de Inglaterra y Rusia y se destinó a Europa y a América del norte. La inversión de capital se dirigió a dos sectores diferentes; Rusia invirtió en colonias (actividades intensivas en trabajo), y Francia en Europa (actividades intensivas en capital; ferrocarril).
En definitiva, el comercio es una de las bases de la evolución de la economía; ya que permite el intercambio y desarrolla nuevos procesos que lo faciliten. No obstante, siguen habiendo países en condiciones menos ventajosas, al no ser lo bastante competidores o al no poseer productos de interés internacional. Además, también son importantes las desigualdades que se originan. La emigración produce efectos tanto en los países de origen como en los de destino. Actualmente, sucede algo semejante, personas que buscan una vida mejor emigran de su país de origen como Marruecos, arriesgando sus vida para llegar al país más cercano con espectativas productivas. No obstante, no siempre logran lo que buscan; ya que las condiciones de trabajo no siempre son favorables y las desigualdades siguen presentes.

domingo, 29 de marzo de 2009

DOMINACIÓN ECONÓMICA DEL MUNDO NO INDUSTRIALIZADO

Durante el S.XIX las economías industrializadas dominaron países que no se habían industrializado pero que eran necesarios para potenciar el desarrollo de las potencias dominantes. El dominio y la transformación de países como la China, la India, Canadá y Sur África por países industrializados se conoce por el nombre de imperialismo. La consecuente globalización, estuvo basada en la división internacional del trabajo a favor de los países industrializados, que no eliminaron la posibilidad de recurrir a la fuerza en caso necesario. La colonización del mundo se hizo vía comercial y militar. La penetración del capitalismo se buscó y se consiguió a través del comercio; y el resultado fue la aparición de colonias informales. El imperialismo económico inicialmente fue más intenso en antiguos territorios coloniales (nuevas europeas, Centro y sur América) y en zonas más atrasadas de África, Asia y Oceanía. La explotación de los diferentes territorios en función de los intereses de los países dominantes causó fuertes desequilibrios en el crecimiento de los sometidos.
Por una parte, encontramos países interesantes por sus materias primas y su abundante factor tierra. Al conjunto se les denomina "Nuevas Europeas" o "Colonias Británicas" y lo forman Canadá, Sur África, Australia y Nueva Zelanda. Se refiere a territorios vírgenes con poca población y con un alto porcentaje de población nómada donde se insertó población blanca, sobretodo ingleses y franceses, con hábitos urbanos diferentes a los autóctonos. Son zonas ricas en recursos minerales y por tanto, iconos de explotación e exportación. Según el territorio las materias extraídas eran diferentes; Canadá exportaba pieles, madera y cereales; Sur África destacaba por sus riquezas minerales (Sudan); Australia por la lana y la carne; y Nueva Zelanda al igual que Australia por la ganadería y las minas de oro. Como curiosidad añado que hasta que no se hizo la unión estratégica "common law", fue Holanda el primer país que se especializó en tallar los diamantes de África.
Por otra parte, la India fue una colonia paradigmática. La India era uno de los territorios con mayor población, riqueza y el principal productor mundial de algodón en 1813. El interés británico por ocupar la India era tan fuerte que no dudó en dominarla a la fuerza ni enfrontarse a su cultura. En un principio, la "East Indian Company", empresa privada británica, tenía la concesión de explotación de las posesiones británicas pero a causa de unas revueltas en contra, la corona británica se pasó a hacer cargo directamente de la colonia. Hacia el 1835, una serie de medidas fiscales y aduaneras discriminatorias decrementaron las exportaciones de algodón de la India a favor de Inglaterra. La situación había cambiado, pero a partir de 1875 se hicieron inversiones en el ferrocarril que mejoraron las comunicaciones, se crearon regadíos para los productos de explotación (te, azúcar, algodón, tabaco...), mientras que la producción de alimentos era insuficiente. Además, la apertura del Canal de Suez benefició a la metrópoli; ya que acortaba la distancia entre Inglaterra y la India, y por tanto, agilizaba el comercio de algodón. No obstante, era imprescindible eliminar la estructura feudal (samarajás) para el desarrollo de la industrialización, que sólo fue posible cuando se coronó como reina de la India a la reina Victoria y se atribuyeron compensaciones dinerarias a estos señores feudales. A finales del S.XIX la India resultaba vital para la economía británica; era su principal exportador de algodón y uno de los principales mercados de hierro y acero. Además, la imposición de los "home charges", permitía equilibrar la balanza de pagos británica.
Otros países, economías dominadas, como China, Mongolia y América fueron forzadas a abrirse al comercio europeo. Eran zonas ampliamente habitadas y con un amplio contacto con occidente que padecieron importantes cambios en sus mercados. El caso más claro fue el de China con la guerra del opio. Detrás del dominio británico participaron otras potencias que produjeron, tras la rebelión de los boxers, la casi desaparición de la China.
De la misma manera, muchos países del centro y sur América se veían dominados. La elevada presencia de población británica permite crear líneas ferroviarias y explotar e importar las ricas materias primas. No obstante, a pesar de ser países con atractivos recursos no consiguieron alcanzar un crecimiento auto sostenido. La producción exportable y comercializable estaba en manos de compañías extranjeras.
Finalmente, a partir de 1880 muchos territorios del mundo ya estaban colonizados pero algunos como África que quedaban pendientes por presentar dificultades de lengua, clima, población nómada...
El interés por África era común en todos los países por sus minerales (Nilo), por eso resultaba imprescindible establecer un acuerdo. Fue la conferencia de Berlín (1885) la que estableció las normas del juego.
El interés de los estados en obtener dominios coloniales comprende razones políticas y económicas. Para los consorcios empresariales implicados fue un gran negocio, además de ser un factor que favoreció la balanza de pagos de muchos países. El imperialismo fue más rentable en Inglaterra; ya que se organizó para servir a la industria y no sólo se desarrolló por fines políticos y religiosos como en otros países. No obstante, los imperios cuestan mucho dinero; generan riqueza pero también graban impuestos a la población.
En conclusión, el imperialismo fue un choque violento de culturas que explican muchas de los conflictos actuales entre algunos países como Irán e Irak. Además, la caída de la industria India a causa de las presiones fiscales y las aduanas discriminatorias explican su retraso actual.

domingo, 22 de marzo de 2009

SEGUNDO CÍRCULO DE LA DIFUSIÓN DE LA INDUSTRIALIZACIÓN (1870 - 1914)

El segundo círculo de la difusión de la industrialización lo forman los países más periféricos a Gran Bretaña: Escandinavia, el Mediterráneo, Rusia y Japón. Todos ellos son economías agrarias con poca capacidad de crecimiento que adoptaron las innovaciones de la Revolución Industrial mucho más tarde y con una intensidad insuficiente para transformar sus economías. La opción por un crecimiento complementario basado en la división internacional del trabajo les proporcionaba una gran oportunidad de desarrollo. Sin embargo, cada uno de ellos estaba dotado de materias primas y mercados diferentes que contribuirán a industrializaciones distintas.
En primer lugar, encontramos la periferia norte: Holanda y Escandinavia, con atractivas oportunidades de crecimiento pero limitada por la escasez de carbón. A partir de 1870, estos países se industrializaron rápidamente gracias a la explotación de materias primeras (hierro, madera, brea, alimentos) con una demanda creciente, la disponibilidad de capital extranjero, el incremento y la mejora del transporte, la proximidad a grandes mercados demandantes, pero sobretodo por el Know How que permite adaptar los nuevos procesos y fuentes de energía de la Segunda Revolución Tecnológica. Lograron pasar de la artesanía a la producción de productos semi elaborados (lácteos, pasta de papel, conservante...), a manufacturas (sierras eléctricas, separador de cremas, componentes automoción, pasta papel...) y a la creación de patentes (dinamita).
En segundo lugar, encontramos la periferia sur: Italia y la Península Ibérica, con estructuras políticas y sociales tradicionales y dependientes de una agricultura poco productiva que impedía disponer de capital y de un mercado suficiente. Atrapados en una economía de auto consumo, se especializaron en productos destinados al exterior (aceite, vino...). Los recursos energéticos útiles como el carbón, sólo disponible en el norte de España, escaseaban además de padecer , una pésima comunicación. No obstante, a partir de la 2ª Rev. Tecnológica, Italia generó electricidad aprovechando las oportunidades de los Alpes. Los productos clave que fueron exportados fueron el vino, el aceite de oliva y sobretodo en España, los minerales que en 1879 se convirtió en el primer exportador mundial de cobre y plomo. No obstante, ambos países se dirigían a mercados regionales, poco profundos con escasa conquista de mercados exteriores. Las infraestructuras, claves para la industrialización, sólo se podían llevar a cabo endeudándose. Los esfuerzos de internacionalizar algunas pymes fue escaso, pero sectores como el tabaco en España fue muy rentable gracias a la producción de cigarrillos y a la especialización de libritos de papel y cajas de cartón. Por otra parte, otros factores que contribuyeron en la lenta industrialización de estos países fueron la poca importancia que se le daba a la educación, el desarrollo de una política librecanvista y sobretodo el caciquismo. No obstante, a partir de la crisis de los años setenta se implanta una política proteccionista y nacionalista que favorece algunas regiones y sectores. Fue importante en Italia la producción de maquinaria de pequeña precisión, la fabricación de neumáticos, la transformación de productos alimentarios... para lograr crear un mercado interior pero con importantes limitaciones por ser una economía dual. A pesar de ello, la periferia sur no consigue una industrialización suficiente.
En tercer lugar, encontramos a Rusia y a Japón, dos países que deciden modernizarse por motivos políticos y no económicos como el resto. En el caso de Rusia el principal obstáculo era la escasez de mercado. La economía rusa era atrasada y poco productiva a causa de la servidumbre y de la miseria ocasionada por las elevadas imposiciones fiscales. La derrota a la guerra de Crimea (1854-1856) reflejó la necesidad de modernizar la agricultura, impulsar la industria pesada y construir una red ferroviaria. Las primeras medidas se establecieron en la agricultura: eliminación de la servidumbre, aumento de la explotación de tierras, y aprovechamiento de los excedentes que generan los Kulak. Por otra parte, el estímulo para la industrialización fue la participación del Estado en la creación de una red ferroviaria y la industria pesada (minería, siderurgia...). La finalidad era primordialmente militar pero las diferentes medidas facilitaron el transporte interior, el comercio (carbón, cereales) y la importación. Así, se pudo avanzar mucho en la construcción, pero a costa de un fuerte déficit de la balanza comercial, de un creciente endeudamiento exterior y de un malestar social.
En Japón, la derrota contra occidente puso las bases para querer modernizarse y conseguir una economía y un ejército potente; ya que hasta entonces era una economía atrasada basada en una agricultura tradicional organizada feudalmente como Rusia, pero con mejores condiciones y con una tradición de productos de lujo (seda, papel...). La Revolución Meiji (1868) significó la eliminación del feudalismo y la modernización del país por motivos nacionalistas y políticos. En la agricultura, la propiedad de la tierra fue cedida a los payeses y se sustituyeron las rentas en especie por dinero (impuestos sobre la tierra). Sin embargo, el rendimiento del arroz creció notablemente. A diferencia de Rusia tenía un menor desequilibrio industrial y un alto nivel cultural a causa del confundismo que contribuyeron en una mayor productiva industrialización. Ambos países apostaban por I+D pero Rusia a diferencia de Japón no pretendía desarrollarlo.
Hasta 1881, la intervención del Estado, la importación de técnicos, la construcción de una red ferroviaria y la importante industria de la seda contribuyeron a la industrialización, pero a partir de 1881, tras las crisis, incrementan los impuestos, se venden a particulares fábricas modelo, se consolidan grandes corporaciones industriales y financieras (Zaibatsu), las cuales destacan en el sector del algodón, el Estado impulsa la siderurgia de Yawata... Pero, el crecimiento industrial fue posible sobretodo por la conquista de mercados exteriores (Taiwan, Corea, Manchurria).
La industrialización y el comercio exterior permitieron un crecimiento importante pero insuficiente; el sector secundaria japonés continuaba dependiendo de la industria tradicional (seda). El modelo de crecimiento industrial japonés basado en el capital extranjero y la expansión militar, volvió a comportar deuda e inflación.
En conclusión, actualmente algunos países del segundo círculo padecen limitaciones para crecer como Rusia pero otros como Japón son grandes potencias. Durante los años de adopción de las innovaciones y de los procesos de la segunda Revolución Tecnológica son países atrasados, pero actualmente gracias a la globalización y a las oportunidades de cada país van de la mano con los del primer círculo. Un ejemplo, seria el caso de España e Italia, países con escasas oportunidades de crecimiento durante el siglo XIX que hoy forman parte de la unión Europa. La evolución de estos países refleja la importancia de invertir en I+D, en educación y de apostar el Know How aparte de importar el capital necesario para potenciar más las oportunidades de desarrollo.

domingo, 15 de marzo de 2009

PRIMER CÍRCULO DE LA DIFUSIÓN DE LA INDUSTRIALIZACIÓN (1830 - 1870)

En esta etapa se consolidó la 1ª Rev. Tecnológica y los países protagonistas fueron: Gran Bretaña, Francia, Alemania, EEUU, Bélgica y Suiza. Los países con más recursos y un sistema de valores parecidos a los británicos fueron los que experimentaron una industrialización más rápida. Hasta 1870, Gran Bretaña continuaba siendo el principal productor mundial y el único productor de maquinaria. El paso del predominio de la industria textil al de los productos e industrias base (carbón, hierro, técnica), junto con las mejoras en el transporte produjeron un superávit comercial. No obstante, des del 1870 al 1914, a pesar de ser todavía Gran Bretaña la primera potencia europea, comercial y financiera mundial, padeció un declive económico que favoreció el crecimiento de aquellos países como EEUU, Alemania y Francia que estaban introduciendo en sus economías las innovaciones británicas. Algunas de las causas del climaterio británico fueron: la escasa dotación de recursos para el desarrollo de la 2ª Rev. Tecnológica, la industrialización forzada y protegida en el resto de países, la poca inversión en los sectores innovadores (acero, química, electricidad...), la incapacidad de los empresarios británicos (síndrome Buddenbrook) y el fracaso del sistema público educativo: escasa educación técnica y empresarial. Gran Bretaña perderá fuelle industrial pero mantendrá un mejor nivel de vida que sus competidores y una balanza de pagos positiva.
Entre los primeros seguidores que experimentan una importante evolución económica se encuentran Francia y Alemania. Hasta el 1840 ambos países introdujeron rápidamente las innovaciones británicas y todos aquellos procesos y técnicas necesarios para el crecimiento y la difusión de la 2ª Rev. Tecnológica. No obstante, el proceso de industrialización fue interrumpido por obstáculos comunes (competencia británica, mercado insuficiente, dificultades en el transporte...) y específicos de cada país. Francia resultaba limitada por el impacto de las guerras de la revolución francesa y Alemania por la inexistencia de un Estado y la compleja organización. La creación del Zollverein (1814), acuerdo más importante que unía la mayor parte de territorios, eliminó las duanas interiores y favoreció el desarrollo de un mercado amplio y protegido. Se considera un claro precedente del imperio alemán y de la UUEE.
De 1840 a 1870 la construcción de la red ferroviaria impulsó la industrialización y la especialización agraria. Las primeras líneas fueron de iniciativa particular pero más adelante también intervino el Estado. El ferrocarril permitió la conexión de las minas con las zonas industriales, la caída de los costes del transporte y por tanto, favoreció a la obtención de materias primas más baratas y la posibilidad de producir productos más competitivos a parte de impulsar otras industrias relacionadas con el metal. Durante estos años Francia y Alemania se especializaron para fabricar locomotoras y sustituir importaciones británicas.
Sin embargo, de 1870 a 1914 las diferencias entre ambos países fueron aumentando hasta que Alemania accedió al rango de potencia económica y comercial más dinámica. La guerra franco prusiana que dejó doblemente empobrecida a Francia, benefició a Alemania con grandes cantidades de capital y materias primas óptimas para el próximo desarrollo industrial.
El control que ejerce la sociedad francesa sobre la natalidad reduciendo así la capacidad productiva, los pequeños talleres, el predominio del sector primario y sobretodo la escasa asimilación de las innovaciones de la 2ª Rev. Tecnológica son algunos de los factores que impiden la industrialización en Francia y favorecen el gran salto hacia adelante de Alemania. El crecimiento alemán se vio favorecido por su dinámica población, sus inversiones en los nuevos sectores, la grandaria de sus empresas, la disponibilidad de personal capacitado (técnicos, universitarios) y el apoyo que recibió del Estado.
Por otra parte, tras la independencia de las colonias del norte de Inglaterra (1776), EUA experimentó un crecimiento fabuloso hasta convertirse al final del S.XIX en la 1ª potencia económica mundial. Algunas de las características generales del crecimiento de EUA fueron: la expansión territorial a causa de la fuerte immigración, la disponibilidad de materias primas y la escasez de capital fijo (capital, trabajo), la producción de algodón, la rápida adopción y mejora de los procesos industriales (industria base), la penetración hacia el interior del continente, la producción en masa de bienes estandarizados, el nivel de vida y sobretodo un mercado con gran capacidad de crecimiento. El acero, el petróleo, la electricidad y el automóbil fueron los sectores punta del crecimiento industrial norte americano.
Por último, encontramos a Bélgica y a Suiza que a pesar de ser dos países pequeños no tubieron ningún problema para industrializarse, gracias a su capacidad técnica y a su abertura a los mercados mundiales. Los dos países tienen agriculturas prosperas, una buena situación geográfica, conocimientos y recursos para la innovación técnica, disponían de factores de producción (trabajo y capital) y sobretodo de capital humano y de la intervención del gobierno en la economía. Bélgica destacó por su facilidad de explotar acero y hierro, ya que se impulsó la construcción de maquinaria (industria textil) y la construcción de la primera fábrica de hierro del continente (John Cockerill). Además fue el primer país en tener una política ferroviaria global. Sin embargo, Suiza no tenía tantos recursos pero se especializó en el trabajo de alta precisión que requería ciertas habilidades. El principal sector exportador era el textil (seda, algodón, bordados), seguido de los relojes; pero la gran oportunidad de la industrialización suiza fue la electricidad y su aplicación a la química y a la industria alimentaria.
La difusión de la industrialización en otros países no se produce instantáneamente ni en cualquier lugar. Se precisa de muchos factores como de una buena situación geográfica, de la disponibilidad de recursos, de tecnología, dinamismo...
No todos los países tienen las mismas posibilidades ni padecen las mismas dificultades; por tanto, es normal que los países del primer círculo se hayan industrializado de diferente forma. No obstante, me he dado cuenta que aquellos que apuestan por invertir en los nuevos proyectos, en la educación, los que disponen de los recursos clave y tienen un apoyo estatal presentan unas mejores espectativas para crecer en el mercado internacional.

domingo, 8 de marzo de 2009

CAMBIOS E INNOVACIONES DURANTE LA EXPANSIÓN DE LA INDUSTRIALIZACIÓN

Durante los años posteriores a la revolución industrial inglesa (1760-1830), diferentes países se unieron al desarrollo y se produjeron cambios en varios sectores. La expansión de la industrialización fue limitada y escasa, sólo regiones cercanas y vinculadas con Gran Bretaña como la costa de EUA y Europa Norte-occidental, la padecieron.
En la primera revolución tecnológica algo relevante fue la transición demográfica. La bajada de la natalidad junto con la mortalidad y por tanto, la disminución del crecimiento, son factores necesarios para pasar de un modelo antiguo a uno moderno. La mayoría de países ya han finalizado su proceso de transición, pero otros como el caso de África que me sorprendió, sigue en él. Es un proceso independiente pero relacionado con la industrialización. Se inicia con bajas tasas de mortalidad (mejoras en la higiene, en la alimentación, en la sanidad...), manteniéndose elevadas las de natalidad. Durante un periodo viable se produce un fuerte crecimiento demográfico hasta que el aumento de la soltería, la poca importancia al matrimonio... provocan entre otros factores una reducción de la natalidad. No obstante, no todos los países padecen la transición de la misma forma. Suecia tuvo un periodo corto de transición durante el cual la población no creció mucho, y en cambio, México gracias a su situación geográfica sufrió un enorme crecimiento demográfico acompañado de una escasedad de recursos.
Por otra parte, el mundo agrícola también se iba modernizando pero para ello, fue importante disponer de un mercado de manufacturas y generar excedentes de capital, trabajo y alimentos. Algunos factores de avance fueron la expansión del derecho individual de la propiedad, grandes propiedades trabajadas de forma capitalista (plantaciones, jornaleros...), la difusión de las técnicas de la 1ª revolución agraria, la captación de una mayor inversión de capital fijo para iniciar la 2ª revolución agraria (Hihg farming) y el impacto de los nuevos transportes gracias a las mejoras producidas en la velocidad y en los costes. Los avances en este sector transformaron la agricultura mundial. El aumento de la producción (excedentes), conllevó un cambio organizativo, los incrementos de la productividad en países como Alemania, Gran Bretaña y Francia fueron notables (posibilidad de aumentar el techo), y la proletarización creciente fueron algunas de las consecuencias de la modernización agraria.

La intensificación y la extensión de la 1ª revolución tecnológica permitió el desarrollo de nuevas invenciones e innovaciones. A partir del 1830 los conocimientos e innovaciones de Gran Bretaña se fueron expandiendo por el resto de países. Los avances se concentraban en las TIC's y en la agricultura (segadora, pararrayos de Franklin, telégrafo, teléfono de Bell, bombilla de Edison...). Algunas de las principales innovaciones de este periodo fueron los cambios organizativos (concentración del trabajo en fábricas, separación entre propiedad y gestión, división fabril del trabajo...), la revolución en los transportes, la obtención de forma masiva y barata del acero gracias a los convertidores y al aumento de potencia energética obtenida del gas, del agua (turbinas) y del carbón.

En relación al comercio, en Europa continental la agricultura no había cambiado mucho y por tanto, el comercio a larga distancia era el único sector de donde se podía extraer dinero. Junto con los cambios que se produjeron en la empresa industrial se crea la necesidad de un sistema financiero que apostara por la financiación de la industria. Algunos bancos como el Merchant bank, la Banca comercial, y la Banca mixta lo hicieron posible. Las transformaciones en la empresa industrial fueron originadas por un cambio jurídico. La mayoría de sociedades eran colectivas (responsabilidad ilimitada) pero poco a poco se fueron creando comanditarias e anónimas; ya que permiten acumular mayores cantidades de capital y la responsabilidad es limitada. No obstante, las sociedades anónimas en Inglaterra tubieron un escaso avance debido a "South sea bubble". En consecuencia, su desarrollo en esta etapa y en la 2ª revolución tecnológica se vio limitada y en desventaja en comparación entre otros países.

En definitiva, la expansión del crecimiento es posible pero también se ve influenciada por la disponibilidad que tenga cada país de las materias primas energéticas necesarias para la 1ª revolución tecnológica. Además, aprecio una cierta relación entre el crecimiento económico y la modernización demográfica; ya que los cambios que se producen en las tasas vienen influenciados por mejoras y avances producidos durante el desarrollo de las sociedades. Por otra parte, toda innovación o cambios a favor del crecimiento precisan disponer de bases, de conocimientos y de recursos, como nos muestra Gran Bretaña, para hacer viable dichos aspectos o para lograr decisivos cambios como el de pasar de una agricultura tradicional a una capitalista. De forma correlativa se van produciendo los cambios, pero para ello se precisan recursos, iniciativas, financiación y unas buenas bases que permitan el desarrollo de nuevos sectores económicos o relacionados.